Edgar Crespo, perseverancia que vale oro

Edgar Crespo, perseverancia que vale oro

Por: Julián Restrepo

En la delegación panameña que participó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018 hubo un hombre que marcó la senda de oro que a la postre terminaría con la mejor participación histórica de Panamá en las justas regionales durante los últimos 20 años. Al momento de saber quién es Edgar Crespo es difícil contener el impulso de mencionar las innumerables medallas y marcas que tiene a sus espaldas, sin embargo los comienzos de este nadador le dan la razón cuando asegura que la base de sus triunfos es sacar lo bueno de lo malo.

Edgar Roberto Crespo Echeverría nació el 11 de mayo de 1989 en Ciudad de Panamá. Su relación con la natación al comienzo estuvo repleta de curiosidades y obstáculos que superó con el tiempo, en una especie de premonición sobre lo que sería su carrera deportiva. Luego de cambiar de escuela, al ser un niño “hiperactivo”, como él mismo se denomina, lo invitaron a practicar varios deportes para así descargar toda su energía.

Comenzó probando con el fútbol -una de las pasiones que aún conserva-, luego pasó por básquetbol y voleibol, pero a pesar de tardar el doble de lo normal para aprender todas las modalidades de natación y ser alérgico al cloro, se enamoró del agua y la sensación de libertad que representa. Lo atrapó para siempre, disfrutaba nadar como ninguna otra cosa en la vida.

Con el tiempo escaló posiciones a nivel nacional, pasó de ser el último a destacarse por su entrega y disciplina, superó el temor a perder que en los primeros años lo llevó a fingir dolores de estómago para no competir tras el trofeo por participación que recibió en una de las competencias que no puedo ganar. A partir de ese instante, comenzó a pensar en superarse hasta conseguir el oro en cada carrera.

Rápidamente comenzó a ascender hasta ser uno de los mejores en su categoría a nivel nacional y representar a Panamá en competiciones internacionales. La medalla que más disfrutó ganar fue un bronce en el Campeonato Mundial Juvenil de Natación que se hizo en Río de Janeiro (Brasil) en 2006. A partir de aquel momento, con su madre al lado, de alguna manera trazó el camino victorioso que recorrería.

El deportista que hoy es Edgar Crespo no se forjó fruto del azar, reconoce que le debe a su madre mucho de lo que ha logrado. “Si me iba mal, me decía que siguiera adelante”, cuenta Edgar mientras recuerda que de ella y su apoyo sacó el mantra que replica cada vez que no logra su cometido: borrón y cuenta nueva. Pero también han intervenido otras personas: su entrenador, amigos, esposa y patrocinadores que lo impulsaron a ser mejor cada día.

Acostumbrado a la presión desde temprana edad cuando comenzó a ser considerado como una de las promesas del deporte panameño, Edgar desarrolló una coraza que le permitió relajarse y disfrutar cada momento pese a las críticas y demás elementos que fluctúan alrededor de la carrera de cualquier deportista. Por eso, con los años aprendió que las expectativas no siempre se cumplen, pero es obligación levantarse e ir por más.

“La natación, como cualquier otro deporte, se va rápido”.

Apegado a los valores que recibió de su familia, Edgar siempre soñó con estudiar en Estados Unidos y crecer deportivamente. Lo cumplió gracias a sus actuaciones en representación de Panamá, pudo alternar la academia con la natación, no sin antes pasar por un arduo proceso de admisión que, asegura, “es un sueño que pocos cumplen”. Estuvo durante cuatro años en Texas Christian University (Universidad Cristiana de Texas), compitiendo a nivel nacional en los campeonatos de natación estadounidenses.

Impuso su huella desde el primer año, ganando todas sus pruebas individuales y batiendo varios récords en diferentes modalidades, lo que le bastó para ganar durante las siguientes temporadas más de 10 reconocimientos por su desempeño en cada una de las competencias. El paso por la natación universitaria terminó en 2012 al tiempo que obtuvo el título académico en Negocios en Mercadeo con Énfasis Internacional y Administración de Negocios, sin dejar de recalcar que fue una de las mejores experiencias que ha vivido.

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Agradecido con Dios por esta victoria para Panamá! Estoy muy contento y agradecido con cada persona e institución/compañía que ha creído en mi talento y que me han apoyado y han estado conmigo en las buenas y en las malas. Amo representar a Panamá 🇵🇦 en cada lugar donde voy y siempre trabajaré fuerte para dejarla en lo más alto! Muchas gracias a todos por los mensajes! NUNCA SE RINDAN Y LUCHEN POR SUS METAS Y LO QUE DESEEN! . Thankful to God for this victory for Panama! I'm really happy and thankful with every person and institutions/companies who have believed in my talent and have been supporting me in the good and bad moments. I love representing Panama 🇵🇦 in every part of the world and I will always work hard to represent it in the best way! NEVER GIVE UP AND FIGHT FOR YOUR GOALS AND FOR WHAT YOU WANT TO ACHIEVE! . . 📸 – @jorgitomack / @jorgemackphoto . . #Panama #EdgarCrespo #UnPaisUnEquipo #Believe #Barranquilla2018 #JuegosCentroamericanosYDelCaribe #NeverGiveUp

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Las metas de Edgar Crespo

Otra de las metas que Edgar se trazó a temprana edad fue ir a unos Juegos Olímpicos. Sin siquiera haber participado en su primer campeonato mundial y mientras veía las competencias de natación de Atenas 2004, le dijo a su entrenador que uno de sus objetivos era asistir a los próximos juegos para representar a Panamá, como soñaba.

Edgar participó en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y luego de terminar sus estudios en Estados Unidos fue a Londres 2012 y Río 2016. Aunque asegura que cada uno de los juegos lo vivió de una manera distinta, al momento de describir la experiencia le es difícil extraer las palabras para hacerlo. Es el resultado de cuatro años de trabajo que se definen en segundos, dice, pero es una manera de superarse constantemente.

En medio de los tres ciclos olímpicos que completó de forma consecutiva, Edgar tuvo otras competencias regionales en las cuales se destacó. Fue a cuatro Juegos Bolivarianos (2 oros, 3 platas y un bronce), cuatro Juegos Deportivos Centroamericanos (18 oros, 5 platas y 2 bronces), cuatro Juegos Centroamericanos y del Caribe (3 oros, 2 platas y 3 bronces), tres Juegos Sudamericanos (una plata y un bronce) y tres panamericanos (sin medallas).

Sin embargo, uno de sus peores momentos deportivos lo vivió en unos Juegos Panamericanos Toronto 2015, donde no logró ninguna medalla para su país y para muchos panameños fue la decepción de aquellas justas deportivas. Siendo duramente criticado en redes sociales, incluso le pidieron retirarse, pero siendo fiel a la piel de cocodrilo que forjó en sus primeros años se repuso y fijó nuevos objetivos.

Acepta que no esquiva las críticas, las tolera y respeta la opinión de los demás, pero asume que como atleta es humano y también falla. Cuando cae se apoya en sus seres queridos y deja que todo fluya, porque al final todos trabajan por una meta en común y solo uno puede lograr conquistarla. Otro método que utiliza es la música, con ella se suelta en el precalentamiento y abstrae sus sueño a un plano terrenal que implica una sola resolución: cumplirlos.

En los últimos Juegos Centroamericanos y del Caribe disputados en Barranquilla, en Colombia, tuvo otra prueba de fuego para superar las críticas que se habían levantado tras su participación en los Juegos Suramericanos de Cochabamba, en Bolivia. Terminó sexto en la prueba de los 100 metros pecho, aceptó sus fallas y se levantó. En redes sociales intentó dejar el mismo mensaje de resiliencia, borrón y cuenta nueva.

“Siempre habrá revancha y hay que estar listo para ella”.

Así fue, se relajó y centró sus esfuerzos en ganar la final de los 50 metros planos, con el incentivo extra de haber visto cómo superaron su récord en dos ocasiones. Con el trabajo hecho, la medalla asegurada y el récord recuperado, Edgar dejó una de las imágenes más representativas del deporte panameño al dejar correr las lágrimas mientras sonaba el himno. Eran lágrimas de recuerdos, de cada día de entrenamiento y cada sacrificio hecho durante su juventud y adultez.

Edgar es la antítesis de aquellos que alguna vez le dijeron que no lo intentara, que no siguiera, que la natación no le daría nada. Ahora, por ser perseverante, disciplinado, respetar al contrario y sacrificar las cosas por los sueños, es uno de los más grandes deportistas en la historia de Panamá y aún tiene varios años para afirmarlo, con la mira en las medallas de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 y los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

“Si alguien puede lograrlo, ¿por qué yo no puedo lograrlo?”. Edgar tiene claro el sentido del deporte y el honor de representar un país entero.

Fuente: https://www.kienyke.com/historias/edgar-crespo-oro-nadador-panameno

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